Posted On 24/02/2019 By In headline, Reportajes, SlideInicio With 450 Views

Ausencia y determinación

            Sábado, 23 de febrero de 2019. Plaza de toros de Vista Alegre, media entrada.

            Dos toros del Puerto de San Lorenzo, dos de Victorino Martín y dos de Parladé.

            El Cid. Casi entera. Silencio.

                        Estocada caída y aviso. Saludos

                        Estocada. Saludos.

            Emilio de Justo. Pinchazo hondo y descabello. Saludos.

                                       Pinchazo trasero, tres pinchazos más, aviso y descabello. Saludos.

                                       Estoconazo. Dos orejas.

            Comienza la temporada y apetece ver toros, las cosas como son. El público ovacionó a los dos actuantes en el mano a mano tras finalizar el paseíllo y correspondieron estos en el tercio.

            Aplaudidas verónicas de El Cid abrieron la tarde ante un abanto de salida. Suelto toda la lidia, comienza a pararse en la segunda tanda de naturales. Nada que hacer. Malas señales envía también el de Salteras.

            Torazo el tercero, un señor con todo el tipo de la casa Victorino, hasta cárdeno clarito clarito nos salió Morisco, a la postre premio al mejor toro de la corrida. Buena vara recibió y protestas del público por la decisión del torero de no suministrarle una segunda dosis de puya. Tiene el respetable ganas de ver al Cid, memoria y recuerdos: tiempo pasado; pero no estaba el sevillano, al menos sólo acudió de cuerpo. Tardó más de la mitad del trasteo en acoplarse, no supo al natural y cuando lo intentó con la derecha surgieron tres tandas con olor y sabor profundo a viejos laureles. Hasta ahí llegó el aroma. Mereció mucho más el toro, ovacionado en el arrastre. Petición (¿incomprensible?) que no llega a mayoritaria.

            El sexto lo brinda al público en agradecimiento al cariño derrochado hacia su persona. Dos protestas encuadraron su actuación. Grita un aficionado: “Estás fuera, Manuel”, aprobamos con nota la ambigüedad de la proclama. Disfrazó unos trapazos de naturales y con la derecha no lució lo que pudo haber sido el de Parladé. Broche: “Se te han ido dos toros con las orejas puestas, Manuel”.

El público le obliga a saludar una ovación pero no era esta la nota final, era un abrazo de despedida. Por los viejos tiempos.

            Recibió Emilio de Justo al del Puerto doblándose con el capote para llevarlo después galleando por chicuelinas al caballo, al que derriba. Quite por gaoneras con el reverso. Se desmontera Morenito de Arlés en banderillas. Salta a la vista nada más comenzar una mayor disposición por su parte que su compañero de cartel. Torea bien por bajo ante un toro que suelta la cara al final de cada pase. Lo intenta con la zurda pero nada, era la derecha la mano correcta. Ya con esta, una sola y última tanda acepta el astado.

            Dos varas tomó el cuarto si bien la segunda fue testimonial, justo para que los cronistas consignemos este hecho diferencial. Era el típico victorino que se queda a la altura del torero, sin clase ni casta pero esta última la traía toda el de blanco y oro. Se anunciaba peligro en el área y en estas estábamos presagiando lo peor cuando se cae hacia atrás Emilio. Sin consecuencias, el toro se quedó mirando la tendida muleta. Vuelve a la cara del animal y ahora sí, cogida y voltereta. Nada grave, gordo el susto.

            Brinda el sexto al público, anuncio y prólogo de lo que vendrá. Enganchar y tirar y el bello Parladé se fue haciendo bueno en la muleta. Citar, templar, mandar y olé tras olé. Las palmas calentaban la noche que ya caía fría sobre Madrid. Toreo clásico y puro, firme la planta, naturales citando de frente, lo que quieran, hay de todo lo caro. Lo de siempre en 2019, tradición en el futuro.

            La estocada cortó a ley las dos orejas pero tenía trampa: empujamos todos.

            No queremos esferificaciones, nitrógeno líquido ni himnos. Cocina tradicional y bien servida, por favor. Queremos toros, toreo y toreros. Como Emilio de Justo.

Texto: Finito de Teis

Foto: Charo Lorenzo

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