Posted On 14/08/2017 By In headline, PEREGRINA 2017, Reportajes, SlideInicio With 1310 Views

Tercera de abono 13 agosto 2017. Feria de la Peregrina

Pobre de mí

 

13 de agosto de 2017. Plaza de toros de Pontevedra, media entrada en la tercera y última de feria.

Toros de Santiago Domecq desiguales de juego (destacó el fijo y noble primero) y de presentación, no permitiendo el lucimiento en líneas generales.

 

Juan del Álamo. Pinchazo sin soltar y casi entera caída. Oreja

Pinchazo caído y estocada. Oreja

Álvaro Lorenzo. Pinchazo sin soltar, pinchazo traserillo y estocada desprendida. Silencio.

Estocada casi entera y silencio.

Ginés Marín. Estoconazo y vuelta al ruedo.

Pinchazo sin soltar y estocada. Silencio.

 

El cartel de jóvenes reservado para último lugar se topó de bruces con una corrida áspera que, a excepción del lidiado en primer lugar, no permitió comodidades ni embellecimientos adicionales de la lidia.

Se da en Álvaro Lorenzo una mezcla de bisoñez y frialdad que lo alejan mucho del prototipo de torero ideal de una plaza como esta. Salió en segundo lugar un inválido y yo me acordé de mi maquinilla de afeitar, vaya usted a saber por qué. ¡Cuánto hace que no lo hago! Pañuelo verde tras el encuentro con el caballo.

Con unas chicuelinas quedó visto el sobrero que anduvo con la cara por las nubes. Tenía más teclas que tocar este encastado que el mencionado primero y faltó ligazón en las tandas y rematar mejor los pases a un toro que se acostaba con frecuencia.

Estrecho de sienes, como les gusta a los toreros, salió el quinto y se demostró la mala suerte de Álvaro en el sorteo. Era este, además de protestón, el que pincha los globos en la fiesta, los colgados digo. Se negó a participar en este juego de baile llamado toreo y fue pitado en el arrastre.

Bajo y pequeño el tercero, fue el involuntario protagonista de un lamentable tercio de varas para luego cortar el viaje en banderillas. No se lo puso fácil a Ginés Marín este peligro andante que se metía por dentro e incluso se paraba si se sentía vencido. De poder a poder fue la lidia dado el mal carácter que presentaba resultando vencedor el jerezano. Tuvo el de Domecq el feo gesto de ir a morir a chiqueros y vuelta al ruedo de Ginés tras petición.

Con estatuarios comenzó la lidia al último de la feria y en el remate de la primera tanda en redondo se queda debajo, ¡uyyy, mal empezamos! Y así fue, no pasaba y todo eran tornillazos por lo que no quedó más remedio que recurrir a los arrimones y al efectismo. Valgan como tortas los fuegos artificiales.

Lo mejor se dio en los toros de Juan del Álamo, triunfador con dos orejas y correspondiente puerta grande. Con dos largas cambiadas de rodillas y unas verónicas de manos bajas saludó a Levantisco (470 kg., el de menor peso) al que quitó por chicuelinas. De forma antirreglamentaria, se cambió el segundo tercio con dos banderillas en el lomo. De rodillas también comenzó una lidia de muleta a un toro fijo, noble y al toque aunque flojo de remos. Inteligente el torero supo extraerle todo lo que traía el animal para rematar con manoletinas ¡de frente! Ovacionado en el arrastre el que se iba sin una oreja.

Con muchos pies salió el jabonero, el de más peso (¿pasadito?) del encierro y con excelentes delantales lo para el salmantino. Comienza el último tercio obligándolo para luego desarrollar su torería tragando lo indecible hasta que por fin humilló, ya era el fin de la faena. No se puede tocar más rápido Nerva, “fuera aparte”. Merecida oreja y salida a hombros.

Se ha acabado la feria y ya deseamos la edición de 2018. Muchas gracias por su atención y sean felices, que bien lo merecen.

Texto y fotos: Finito de Teis

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