Posted On 04/10/2014 By In Coruña 2014 With 664 Views

Feria de Coruña. Domingo 5 Octubre

Feria de La Coruña 2014

Corrida de toros con ganado de La Palmosilla  (Domecq Díez) para

Manuél Díaz “El Cordobés”, Juan José Padilla “El Ciclób de Jerez” y miguel Abellán

 

Feria de Coruña. Domingo 5 Octubre

De sustos y precauciones

 

Coliseum de A Coruña. 5 de octubre de 2014. Segunda y última de feria. Poco menos de media entrada.

 

Toros de La Palmosilla de desigual presencia y juego aunque todos valieron para la lidia, destacando el segundo y en especial el cuarto que mereció la vuelta al ruedo en el arrastre.

 

El Cordobés. Estocada, intento y descabello. Saludos tras petición.

Pinchazo, aviso y estocada. Oreja y vuelta al ruedo al toro.

Juan José Padilla. Estocada. Dos orejas.

Estoconazo. Dos orejas

Miguel Abellán. Casi entera. Oreja

Estocada. Oreja

 

Se abrió los dos días la puerta grande como era previsible y hoy salieron por ella Padilla y Abellán gracias sobre todo a lo hecho en los dos últimos toros de esta miniferia que fue lo que mejor sabor de boca dejó entre la afición.

 

De segundo salió un Quitapenas con el que calentó la olla el jerezano en banderillas y mantuvo alta la temperatura al iniciar el trasteo de rodillas junto a las tablas. Fue una faena en redondo ante un toro fijo y repetidor aunque quizá echáramos en falta algo más de confianza y continuidad en las tandas por parte del diestro. La muerte rápida del animal ayudó a la petición y posterior concesión de las dos orejas.

435 kg. de peso, el que menos, traía el quinto y el saludo capotero se convirtió en necesaria brega que se prolongó al llevar el toro al caballo. Buen tercio de nuevo de banderillas el protagonizado por Padilla, brinda a Tomás Entero, empresario de la plaza y comienza por estatuarios. En los medios sufre una escalofriante colada y al regreso ya no falla el astado haciendo lo mismo pero acertando con un golpe en la rodilla. Faena seria, esta vez al natural, llena de entrega y compromiso ante un toro que viajaba con la carita suelta. Como quiera que decrece el asunto por la derecha tiene que recurrir a los consabidos adornos y desplantes. Citó a los presentes para dentro de un año (¡y yo que lo vea!) y obligó a sus compañeros de cartel a salir a saludar. Ovación atronadora, sentida y merecida.

 

El otro triunfador de la tarde fue un Miguel Abellán que llegaba tras la encerrona de la víspera en Las Ventas y que con un galleo por chicuelinas dejó al tercero para varas. Quitó de la misma suerte de lances y tras sólo dos pares comenzó un trasteo que si me lo permiten califico de anodino y donde ni los naturales sabían. Algo va mal en esto cuando lo más aplaudido es desarmarse y abrir la chaquetilla.

El sexto se acostaba de forma descarada por el pitón izquierdo y propinó al madrileño un golpe en el costado que el que suscribe nunca escuchó ni escuchará un sonido parecido, seco. Dado el momento físico que atraviesa el matador pensemos aquello de que a perro flaco… Fue ayudado y reanimado junto a las tablas y la casta torera invadió el coso. Luchó con técnica y valor hasta meterlo en la canasta y quizá el retraso en caer del toro se deba a que la espada entró algo tendida.

 

A quien no vimos fue a Manuel Díez o deberíamos haberlo visto con otro ánimo. Tiene que preguntarse por qué salió a pie de la plaza. Era su primero un toro que se quedaba abajo sin empujar hacia adelante con una embestida desconcertante y con peligro donde no faltaron de inicio unos navajazos a la altura del pecho. Quizá no debería realizar un toreo tan despegado y nunca los ademanes al público y a la presidencia en solicitud de premio.

Motu proprio cuatro veces cuatro acudió Soñador a los caballos, a los dos, porque en ese pueblo no había sheriff. Manuel, sabes tan bien como yo que se delegan funciones pero no responsabilidades y triste es recordártelo. De nuevo las precauciones, toreo diseñado por un delineante, con tiralíneas y un hombre rubio en la mediana del bulevar donde a ambos lados, por los dos carriles circulaba un toro fijo y que humillaba al máximo. Niemeyer lloraría. Torear en Coruña qué bonito es, le demostró todo su cariño en numerosas ocasiones y si sólo cortó una oreja ante un toro de vuelta al ruedo… será por algo. Sufrió una aparatosa cogida con revolcón de la que salió sacudiéndose el polvo y diciendo que todo estaba bien. ¿Seguro?

Finito de Teis

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