Posted On 20/01/2013 By In Martinez Flamenca, Zona Facebook With 1861 Views

Repaso Ganaderias, año 1933

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Un vistazo a las ganaderías bravas. Año 1933. Prescindiendo de los novillos, las mejores ganaderías del año fueron las de Félix Moreno en Alicante y Bilbao, Conde de la Corte en Arlés (Francia) y Palma de Mallorca, Pablo Romero en Algeciras, Indalecio García en Valencia y Carmen de Federico en Bilbao y Logroño.

Además de la corrida de Félix Moreno y de la de Carmen de Federico, fueron jugadas en la feria agosteña bilbaína, sendas de Santa Coloma, Pablo Romero, Concha y Sierra e Hijos de Miura, y ninguna de las seis alcanzó la excelente presentación allí acostumbrada, por el temor de los ganaderos a «los amos del cotarro» (léase coletas). Sin embargo, superó a la de la mayoría de los cosos y FALTARON el «ex joven maestro»,el valenciano Barrera y «El Estudiante» paisano de Azaña. Tiene, pues, razón sobrada, el competente corresponsal bilbaíno, de LA FIESTA BRAVA, Alfonso de Aricha, en eso y en censurar que no sean castigados los toreros «faltones» sí no las ganaderías, pues desaparecen, en 1933, de aquél cartel de agosto, tres de dichas seis divisas sevillanas,para dar paso a otras regioiies y por supresión de uno de los espectáculos. Así, continúan Pablo Romero, Carmen de Federico y Félix Moreno y desaparecen Santa Coloma, Concha y Sierra e Hijos de Miura, para entrar el Marqués de Villamarta y una salamanquina o castellana. De tan excelente calidad como esas andaluzas, siguieron, en cantidad, las vacadas charras, con las corridas de Graciliano Pérez en Cartagena y Salamanca, Atanasio Fernández en Madrid, Antonio Pérez en Valencia y «Coquilla» en Nimes (Francia)y Palma de Mallorca. Fn San Sebastián, Salamanca y Vitoria hubo sendos concursos. Resultaron los dos primeros regulares y se llevaron el premio «Gusanillo», 25, negro, de Carmen de Federico, y «Famoso»,10, negro, de Juan Cobaleda. El concurso vitoriano no se efectuó entre seis divisas, sino entre tres, aportando cada una dos toros. Pertenecieron éstos a las ganaderías colmenareñas de Julián Fernández y Juan Manuel Puente y a la salamanquina de María Matea Montalvo, o sea a las tres ramas de Martínez. Valieron tan poco, en bravura y tipo, que hubimos de declarar desierto el premio. Y digo hubimos, pues tuve la honra de pertenecer al Jurado calificador, en unión de cuatro inteligentes aficionados. Y me voy a permitir agregar una, que no pertenecía a la «Unión» ni siquiera la «Asociación de ganaderos de reses bravas», sino a una ganadería libre y salamanquina la de Pedro Hernández, el cual envió a la guipuzcoana Tolosa, para su feria de junio de San Juan, cuatro novillejos,de distintos hierros. El de la cuarta bestezuela, negra, llamada «Asturiano», número 18, era una ancla,parecida a la de antes de los sevillanos Moreno Santamaría y hoy a la del salmantino Gabriel González. Resultó el animalito colosal, asombroso,completísimo y, desde luego, superior a muchos de sus «colegas» del Cuadro de honor. Natalio Sacristán Fuentes, Francisco Cester y sus huestes, no pudieron con la fiera. Pequeña y sin poder, pero bravísima,tomó tres puyazos, dio sendas terribles costaladas y fué ideal, de bandera. Pidiendo pelea y como la seda siempre, no acusó un solo detalle censurable y es de lo mejor que he visto hace años.

 

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