Posted On 08/08/2016 By In headline, PEREGRINA 2016, Reportajes, SlideInicio With 1283 Views

¿Y las moscas?

7 de agosto de 2016. Primera de feria. Tarde de abanicos.
Plaza de toros de Pontevedra. Tres cuartos de entrada.
Toros de Alcurrucén descastados sin clase alguna e impresentable el terciadito segundo.
Morante de la Puebla. Metisaca, media estocada, pinchazo y media perpendicular. Bronca
Metisaca, pinchazo, otro bajísimo, aviso, metisaca, tres intentos y descabello. Bronca con algunas palmas.
El Juli. Estocada y oreja
Estocada y dos orejas
Roca Rey. Estocada y dos orejas
Estoconazo y oreja.

Acudió el primero de la tarde dos veces al caballo de picar y eso ya es noticia. Lo siguiente fue que se paró en banderillas y de ahí sólo nos sacaron la pericia y el riesgo de Sánchez Araujo, no podía El Lili. Fin, the end. No hubo más toro, imposible para Morante arrancarle algún pase. Abrevió pero no hizo lo mismo con la espada y cuando uno lo hace con la muleta debe hacerlo también con los aceros, el público lo agradece. Fatiguitas pasó el de La Puebla… ¡y aún le quedaba otro!
Una sonrisa permanente guió los muletazos hondos, llenos de torería por parte del sevillano quien así recuperaba para su causa al público hasta ahí en contra. Pero cuando llegaron los naturales se apagó el de Alcurrucén y llegaron el desastre, la impotencia y hasta casi la desesperación, todos juntos. Para colmo de males, tras el segundo metisaca dobla el toro y Araujo lo levanta en su intento de apuntillarlo.
Salió un novillote por chiqueros y a mi lado escuché “¡es un becerro!” y afirma mi suegra que en su casa se mataron terneritos más grandes. Tenía cara, sí, tenía, pero esa cabeza era de otro cuerpo. El Juli cae siempre de pie en el Campo da Torre, se le quiere y lo sabe, brindis al público y a por él. Este remedo de la obra de Mary Shelley tenía una embestida… comme ci, comme ça… así un poco… pastueña, ya me entienden, pero humillada y eso es campo abonado para la experiencia de Julián. Tardó en morir y esto fue aplaudido ¿?
Discutíamos sobre si era jabonero sucio o berrendo el quinto y ya estaba el pañuelo verde colgado en el palco por culpa de los cuartos traseros. Quería verlo, probarlo El Juli y se enfadó con el presidente.
Dobló las manos el sobrero al salir del caballo y quite por lopecinas. Sin entrega, le costaba humillar y el maestro casi, casi le enseña con la derecha recuperando los defectos por el pitón izquierdo. Se acabaron las clases y el alumno. Final por circulares para calentar el ambiente y dos orejas al esportón, tal como había obtenido Roca en el tercero.
Se llamaba éste Jerezana y lo quitó Rey alternando chicuelinas (ajustadísima alguna) y altaneras. Decía Cecil B. DeMille que una película debe empezar con un terremoto y desde ahí ir subiendo y eso intentó el peruano. Cambiados por la espalda y comienzo al natural. Poco a poco fue decayendo y embarullándose el trasteo (adiós Cecil) y hasta Nerva sonaba algo acelerado. Las manoletinas prologaron una fulminante estocada que puso al toro patas arriba sin tiempo siquiera de acordarse de las pipas. Fue éste el mejor toro, aplaudido en el arrastre junto con el segundo.
Quite por gaoneras en el sexto y fue este último un toro noblote sin ganas al que hubo que robarle cada pase sin que llegara a considerarse nada de aquello como tanda. El muchísimo calor que ayer registró el sur de Galicia ya había ablandado a la concurrencia, la corrida se había alargado así que era hora de cerveza y tertulia. Se agradece el espadazo.
Tardes de sol y moscas, repetían los puritanos clásicos exigiendo la tradición. Sol y calor hubo, en exceso. Los toros aburrieron la corrida y yo insectos no vi ninguno.

Texto y fotos: Finito de Teis

Peregrina 2016 Domingo 4 agosto

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