Posted On 06/12/2012 By In Enrique Marciel, Zona Facebook With 1173 Views

Sin pelos en la lengua

El Diario de Enrique Maciel (Facebook).

Enrique Marciel

Todos tenemos la culpa de la situación de la fiesta.
En los años 70 el periodista Alfonso Navalón con ánimo de protagonismo creó con su pluma una crítica que enseñaba a los aficionados a asistir a los toros para ver defectos, y no, para  disfrutar de una tarde de toros.

Después vendría el programa de toros dirigido por Mariví Romero y Manolo Molés que educó al aficionado en la desconfianza de que todo o casi todo lo que pasaba en el ruedo estaba manipulado, y en que los toros eran unos borreguitos que cualquiera podía torear por la falta de peligro.

Hasta la muerte de Paquirri, se ridiculizaba al toro y a los toreros, pasó a ser el toreo un fraude para los ojos de los aficionados. El resultado fue que los ganaderos aumentaron el tamaño de sus productos sacándoles de tipo, lo cual muchas ganaderías no aguantaron y se vieron obligados a sacrificar sus encastes. Crearon un toro más grande que nunca y con más pitones, esto modificó la forma de torear, porque hicieron creer que el trapío era tamaño; la lidia pasó de sus primeros tercios y se volcó todo en la muleta, olvidándose del capote y de la suerte de varas, viéndose los toreros obligados a realizar unas faenas largas de muleta. Se criticó mucho el pico de José Fuentes  y el pobrecito Paco Alcalde que me lo crucificaban ya liándose el capote de paseo, ¿y a Dámaso?…

Crearon tal confusión en el aficionado que en algunas plazas era asqueroso torear, pero dónde se creó un verdadero desastre fue en el colectivo de los veterinarios, porque en los reconocimientos no tenían criterio alguno. Toros desechados en Albacete pasaban sin problemas al poco en Valencia, o al revés. Dando opiniones de técnica incultos taurinos o profesionales bajo la batuta del patriarca, con la excepción de la época de Fernández Román y Roberto Domínguez.

Un caso sangrante fue en TV Madrid a Joaquín Bernardó de comentarista y Moncholi quitando la razón al maestro ¿Qué coño sabía Moncholi de toros más que el maestro?
Y pasaron los toreros a poner un muro delante de la cara del toro y mover el muro, y al unipase que lo sacó Espartaco, por eso salieron a partir de entonces profesionales técnicos y se olvidaron de algo primordial, sentimiento enganchar templar y desplazar.
Se crearon monopolios empresariales y acapararon todas las plazas posibles rentables y no rentables. Con lo cual podían ofrecer a las figuras exclusivas mayores que su competencia.
Y abrieron los ojos a los ayuntamientos dándoles dinero para conseguir las plazas perjudicando a pequeños empresarios que daban en esas plazas poco rentables novilladas, o corridas con toreros de segunda o tercera fila, teniendo en sus nóminas a toreros de nombre fácil podían dar carteles que éstos empresarios modestos no podían dar, desapareciendo los apoderados, y haciendo a los toreros sencillos tener una sola oportunidad para torear… Madrid. Apareciendo una figura que es el comisionista, un señor que hace la labor del apoderado pero defendiendo los intereses del empresario, o los mismos empresarios, esto pasa con toreros de segundo nivel y también del primero, el caso de Manzanares.

Así tenemos los mismos carteles año tras año porque desaparece la competencia, y es de héroes el caso excepcional de Iván Fandiño y David Mora, pero no tardarán en echar a los que han sufrido con ellos en plazas pequeñas y toreros retirados o bohemios del toro para ponerles un comisionista.
Las empresas han puesto los carteles en las calles y a esperar la taquilla, y durante todo el año quien ha mantenido la llama de la afición han sido los aficionados que luego no han tenido voz ni voto porque las diputaciones y ayuntamientos si piden toreros del grupo especial, claro los que han tenido una exclusiva el año anterior. Los toreros regionales si les ponen, les dan pipas.
La prensa también se ha monopolizado, quedando prácticamente en Manolo Molés y sus 40 (me lo callo), y muchos de ellos no tienen ni puta idea, y mientras Molés hace caja. Dejando a otros críticos con opiniones respetables en la más anodina indiferencia.
Lo que ha revertido en una falta de credibilidad de la crítica por eso cuando un torero se ha hecho de un nombre con fuerza caso de José Tomás o Ojeda pueden pasar de Madrid, porque su cotización sigue siendo la misma, otro casos y motivos son Ponce o Cayetano ya que les da lo mismo pasar de puntillas por Sevilla o Madrid, o no ir.
Los empresarios, han quitado competitividad con una falta de vista de futuro e incompetencia importante, un caso Curro Díaz de lo cual se han beneficiado las figuras y se ha perjudicado a los modestos. Y sobre todo al aficionado, el cual sigue dormido conformándose con lo que le dan al no estar unidos en sus criterios y, estar maleducando taurinamente a las peñas taurinas, que sólo piensan en sus comilonas junto a su torero de turno, y llevando a los coloquios para hablar en muchas ocasiones a periodistas que siguen maleducando por los intereses del padrino que con el poder del monopolio taurino, hacen rico a las figuras si pensar en el futuro, pues les pagan por las corridas televisadas pero no por las repeticiones lo que ocasiona un hartón del aficionado que les deja sin ánimo de verles de nuevo por lo previsible en lo que les convierte. Pero las empresas tienen sus intereses en sus asalariados las figuras a las que tienen que mimar como oro en paño.
De lo cual los políticos hacen lo que quieren con la tauromaquia debilitándola económicamente cada vez más, y si no han acabado con esto ya es porque todavía es potente económicamente. Ahora está el PP apoyando la fiesta, o eso creo yo, y otros muchos, a ver si es verdad, porque los políticos han manipulado de siempre lo taurino, desde Franco con el Cordobés o antes con Manolete, y sobre todo cobrando unos aranceles exagerados a novilladas o festejos menores y ¿cómo puede cobrar piso de plaza y permisos en festivales benéficos reconocidos?
Las figuras crearon un grupo que han denominado como un champú anti caspa, el G 10.
Como se les va a tener respeto, han demostrado ser unas mariconas en los despachos, tomaron unas decisiones, para ciertos atropellos que se estaban cometiendo al colectivo taurino. En las primeras ferias los asalariados que están dentro del grupo, dan la espalda a lo acordado,
se le abandero de alguna manera a Julián López “el juli”, y Perera, empiezan las contrataciones y se bajan los pantalones en la primera feria, dejándole con la carta partida a una figura del toreo, la hombría no solo se tiene que demostrar en el ruedo si no también fuera de él, para darse a valer.
Si un colectivo esta juntos para reivindicar unos derechos, de los cuales yo personalmente pienso que tienen toda la razón, se tiene que respetar lo acordado, si esto lo hacen con un figurón del toreo que no harán con las cuadrillas.
Ahora quieren legislar unos convenios para reducir gastos en los espectáculos taurinos, donde vuelven a querer economizar en los menos poderosos, en los subalternos y mozos de espadas de novilladas, con el fin del fomento con la hipotética idea de dar más novilladas.
Nos quieren hacer creer que la culpa de los altos costos de montar un espectáculo es por los sueldos de estos padres de familia, a los que se les rompe los capotes o vestidos, sin contar cuando matan toros en el campo y algunos matadores no les invitan ni a un café, o no les pagan ni la gasolina en muchas ocasiones.
Porque no luchan por que las novilladas se protejan desde el gobierno, porque en las ferias donde se juntas todas las figuras se obligue a que se obligue a dar novilladas, un ejemplo Olivenza tres corridas con las figuras amontonadas y dan una novillada, y a si todas las ferias, plazas de tercera si va una figura grupo especial se obligue a la empresa a un matador modesto.
Hace falta un ente que defienda la tauromaquia y que controle los desmanes de toreros, empresarios, ganaderos, veterinarios, periodistas taurinos y fiestas populares, para no pagar con creces infortunios que pasan aquí como en cualquier colectivo. Ese tiene mucho campo para arreglar el toreo no solo en la promoción sino también en defender la economía no solo para los poderosos y si para toda la tauromaquia, y en la politización de la fiesta si no le puedes únete a él,
A las figuras hay que darles el sitio que se merecen, que por eso se lo han ganado, pero que esta tarta no se la coman ellos solos, por ser perjudicial para la fiesta, y a si los monopolios se vean obligados a fomentar el toreo.
Pero éste ente que sea separado de intereses comerciales y profesionales, y que se preocupen de la promoción de la fiesta, con abogados, informáticos forenses que denuncien insultos, y amenazas la opinión es libre pero ataques verbales y físicos no se deben permitir, callarnos no es la solución se está recibiendo verdaderas amenazas.
En coloquios de TV que vaya gente que sepa hablar no con tópicos que en muchas ocasiones perjudican más a la fiesta.
En fin, sólo son ideas que me rondan por la cabeza y quería compartir.

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